9.7.09

El presente del periodismo

Un vídeo para compartir.

8.7.09

Restos humanos

La lluvia cesó con el comienzo del día pero el cielo se cerró al final de la jornada y las nubes más negras se echaron sobre la capital paraguaya. Sí, nubes de lluvia, pero también de las otras. A la mañana, de camino a la reunión, el taxista, escéptico, contaba que todo sigue igual en Paraguay cuando están a punto de cumplirse 12 meses de la expulsión del Partido Colorado del poder, después de 61 años. Al regresar la noche y el aguacero, un compañero me acerca hasta el hotel en su coche y expresa la desesperanza más grave que he escuchado desde que llegué, hace cinco días. Aún no sé por qué, pero me recuerda al amigo cuya hija de pocos meses y con espina bífida murió hace 30 años en Brasil, mientras él estaba en el exilio al que le empujó la tortura. En su piso de Asunción, hoy, como si fuera una pieza más del mobiliario, tiene un cajón de madera colocado sobre la mesa de la sala, entre tazas de café y adornos. En el lateral, una etiqueta en inglés señala "human remains" (restos humanos). Quizá pronto la consiga enterrar y yo pueda olvidar la sensación de que parece una cruel metáfora de la realidad de Paraguay.

6.7.09

Humor brasileño para el temporal

Palacio de los López

La noche ha sido tormentosa. Tormentosa de lluvia. Comenzó de madrugada y el agua ha golpeado con saña el tejado hasta las ocho de la mañana, cuando el aguacero ha cesado y hemos vuelto a esa calma chicha característica de Asunción. En el comedor del hotel, Rose y su amiga del máster desayunan. Ayer pidieron cruasán —conocido en Paragauya como "media luna"—, pero no había. Hoy han optado por la sopa paraguaya, que tiene todo el aspecto de necesitar un buen tazón de café para que pase debido a su densidad. Las inquilinas brasileñas ya preparan para este domingo baile y feijoada. Sorprende que los brasileños sobrevivan a este contundente plato, equivalente a un cocido español con todos los 'sacramentos'. Las chichas se sienten en el hotel. Ríen, suena su música… La lluvia no ha quebrado su humor. Espantadas por el frío europeo, no pueden evitar entornar "Moro num país tropical…", me advierten "no olvides que dios es brasileño" y me cuentan un chiste: "Llegan Sadam Hussein, Bush y Lula ante dios y Sadam Hussein le pregunta: "Señor, ¿cuándo se terminará la guerra?". Dios le responde: "No será durante tu gestión". Bush, el corrupto, pregunta: "¿Cuándo dejará Estados Unidos de estar en tantas guerras?". "No será durante tu Gobierno", responde dios. Le toca el turno a Lula y pregunta: "¿Cuándo terminará la corrupción en Brasil?". Y dios dice: "Pobre Lula. Eso no será durante mi gestión".

5.7.09

La mujer de los cuatro esposos

Hotel 'El lapacho'
A media tarde, el cielo se oscureció y el sábado dio paso al diluvio. Cuando lo hace, en Asunción llueve grueso. La avenida de España, una de las arterias principales de la ciudad, se satura de agua y los raudales se toman la calzada mientras los coches —que parecen anfibios por su capacidad para soportar estas condiciones— intentan avanzar. Así se pasó la mayoría de la tarde y casi toda la noche, y de este mismo modo comienza el domingo. Pero no es que sea el invierno. Aquí no hay correspondencia entre lluvia y estación fría. Los aguaceros son característicos de la canícula y el de este mismo sábado arrancó en el momento de mayor bochorno de la jornada. El golpear de la lluvia sobre la tejavana acompaña el desayuno. Desde el estado Amazonas, Rose acaba de llegar a la capital paraguaya para una estancia de 20 días. Estudia un máster en educación y muestra la extraversión característica de los brasileños, que en estas tres semanas llegan en oleadas a Asunción para realizar estos cursos superiores. La sociabilidad de esta mujer permite saber en tres minutos que tiene un hijo de 20 años, que acude con un grupo de amigas, que su abuela materna era italiana y la paterna indígena brasileña —una mixtura de la que siente "orgullo" a pesar de la vergüenza que provoca en otros— o que en una estancia anterior organizó un asado/barbacoa sólo de mujeres que desbordó a Don Chacho. El dueño del hotel la llama 'la mujer de los cuatro esposos'. "Es mentira", puntualiza Rose, sabedora de que en esta América todo es posible.

4.7.09

El hotel de Don Chacho

Asunción, Paraguay
Casi en la esquina de España y Dominicana, el hotel 'El lapacho' —quizá sea más adecuado llamarlo hostal o pensión— reserva en su interior — como ocurre en muchos edificios en Asunción— los jardines interiores que no se imaginan a la vista de la fachada. La vegetación ayuda mucho a este alojamiento que tiene un aire decadecente, de una gran mansión venida a menos, en la que las plantas son las que mejor sobreviven a un pasado que, sin duda, fue opulento y del que ahora apenas quedan unos bustos patricios de mármol, las amplias estancias, una cochera con otrora lujosos autos hoy desvencijados y la escalinata blanca mohosa víctima del sempiterno calor húmedo capitalino. El octogenario Don Chacho silba débil para llamar a su esposa y pedirle la cotización del dólar. 5.040 guaraníes. Me empeño todo el día en decir "guaranís" mientras los asuncenos repiten "guaraníes". Juana sube, baja, vuelve y cruza los corredores —juego de llaves en mano— arreglando las habitaciones mientras suena el caer del agua en la piscina entre las luces y sombras bajo el cálido sol invernal. Se asoma a la ventana abierta de la habitación y, con la amabilidad local característica, me cuenta que los domingos no se arregla el cuarto y que desde las 6.30 horas —12.30 horas en la España peninsular— está disponible el desayuno. El desorden habitual del cambio de horario me hubiera permitido este sábado abrir el comedor, pero espero no comenzar tan pronto la jornada a partir de ahora.

3.7.09

Havanna

Al final, se acaba regresando a los lugares conocidos y a las gentes recordadas. Así sucede en estas primeras horas en Paraguay. Este mensaje sale de los ordenadores del café Havanna, en la avenida de España, testigo hace algo más de un año de algunas reuniones y conversaciones interesantes... Asunción me ha recibido más cálida que Uruguay, también en temperatura. 21 grados centígrados y cielo azul. Estamos en invierno, aunque a los europeos nos cuesta entender un invierno como éste.

Llegó el invierno

En 12 horas se pasa del calor extremo de Madrid al frío invernal del Cono Sur americano. Son las 14.45 horas de la Península, 8.45 horas en Montevideo. La capital uruguaya nos recibe con seis grados centígrados. Eso sí, el cielo está azul, completamente despejado. La megafonía nos anuncia que tendremos un retraso de, al menos, 30 minutos en el vuelo 701 de Pluna a Asunción. Por lo menos, aquí, en este miniaeropuerto, tenemos Internet gratis.

2.7.09

10.988,2 kilómetros

Es el cálculo de Google. La distancia que separa Madrid de Asunción vía Montevideo —en línea recta—. Cuando esta nota se publique, estaré sobre el Atlántico en el vuelo 6013 de Iberia. El 30 de agosto haré el mismo recorrido a la inversa.

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